MATA-TALENTOS

MATA-TALENTOS 6: “Yo vengo aquí a trabajar” o el espíritu de Torquemada

Mi cuñado Iñigo me pidió ayuda para buscar un profesional para su empresa. Cuando le pedí el perfil detallado, me dio tres pautas (no más), pero sí me insistió mucho en una frase: “no quiero una persona que venga a trabajar”.

“No quiero una persona que venga a trabajar”. Le di unas cuantas vueltas al asunto y sí, no puedo estar más de acuerdo con la idea. YO TAMPOCO QUIERO UNA PERSONA QUE VENGA A TRABAJAR.

¿Por qué?: seguro que habéis estado en una situación laboral en la que alguien hacía una de estas cosas:

  • Manifestar ilusión por algún aspecto del trabajo.
  • Hablar convencido de temas intangibles como la motivación, la implicación, el compromiso…
  • Trabajar para contribuir a la mejora o crecimiento de algo: al desarrollo de otras personas, al crecimiento personal, al desarrollo profesional, a la mejora de la empresa…

Las personas que hacen una de estas tres cosas quieren crecer, contribuir, aportar, mejorar, lograr.  Estas personas persiguen algo noble. 

Pero… ¿A que siempre hay alguien que “chafa” a propósito estos nobles objetivos y comportamientos?, ¿a que esta es una situación muy habitual?:

Las personas que piensan y pronuncian la frase maligna “yo vengo aquí a trabajar”, lo que están haciendo es robar gasolina al motor de las empresas. Las razones son las de siempre…

  • La generosidad de la ilusión se reserva a los valientes: los cobardes piensan que la ilusión hacia el trabajo es un asunto patético.
  • Si la motivación va acompañada de una buena capacidad profesional, la persona tiene todas las papeletas para el éxito. Ridiculizar, capar y coartar su motivación, es una forma de robarle su éxito para que no brille, y que de paso no quede en evidencia la cobardía y mediocridad del que “viene aquí a trabajar”.
  • Las frustraciones vitales se trasladan al trabajo. El que censura al que se muestra satisfecho tachándolo de mil maneras, es en realidad un frustrado lleno de “gaps” vitales: puede que se sienta solo, que esté pasando un fracaso amoroso, que tenga problemas familiares, etc. No sabe concebir el trabajo como una parcela de satisfacción y, por qué no, de felicidad.
  • Los espejismos existen, sobre todo si se refieren a la autocrítica. “Yo vengo aquí a trabajar” lleva implícita la coletilla “y lo hago muy bien. Lo que yo hago es lo correcto”.
  • Sentenciar es de estrechos mentales. El listo duda, se lo piensa, lo matiza, lo mastica, lo digiere. Lo vuelve a pensar y está abierto a rectificar: si hablas con él recibe la información como una esponja. El estrecho mental sentencia, afirma, dictamina y escupe ese “yo vengo aquí a trabajar”. Y punto.
  • La pereza es un deporte de alto riesgo. “Venir a trabajar” implica hacer sólo lo que tengo que hacer, sin tener que ir más allá imaginando cosas, persiguiéndolas, fracasando y levantándonos en el intento, consiguiéndolas. Uuuuuy, “too much risk”.

Lo malo es que es muy fácil criticar los intangibles y los deseos de los profesionales nobles por contribuir a una causa que les hace levantarse todos los días. Es fácil especialmente en este momento “de crisis” (estoy hasta los pelos de este comodín), porque se hace hasta más razonable el “yo vengo aquí a trabajar”. Y, como siempre, los inquisidores que “vienen a trabajar” apuntando con el dedo y provocando miedo, reciben más atención que los que “vienen a contribuir a algo”, a aportar, a aprender, a enseñar, a crecer, a divertirse, a ilusionarse, a mejorar su CV, a conocer gente interesante, a hacer mejor el entorno directo. Bueno… éstos también “vienen a trabajar” para pagar la luz, el agua, la hipoteca, la comida, la gasolina…

La diferencia es que los “Torquemadas” sólo van para esto último. Trabajos “pagafacturas”. Eso es lo que predican, ¿no?

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3 pensamientos en “MATA-TALENTOS 6: “Yo vengo aquí a trabajar” o el espíritu de Torquemada

  1. Pingback: Otra vuelta de tuerca al concepto de buscar empleo | plandempleo

  2. Por desgracia, los trabajadores que van a la oficina a cumplir su horario laboral sin ninguna otra intención que la de “cumplir”, abundan. Uno puede pensar que ahora, dada la situación económica en la que nos encontramos, tener un trabajo es como tener un tesoro y quienes lo tienen deberían estar orgullosos y felices pero en la mayor parte de los casos la realidad es muy diferente. Quizá esa falta de optimismo se deba a que los empleados no ven una proyección. Yo creo que desde los departamentos de RR.HH. habría que animar y fomentar el aprendizaje y el crecimiento, eso ayudaría a las empresas a tener personas más cualificadas y a los trabajadores a incrementar sus habilidades, lo que podría suponer un aumento salarial, nuevos cargos….
    Navegando por internet he encontrado un post sobre formación y el concepto “Agile Learning” que resume muy bien esto. El post enlaza con una presentación que se realizó para unas conferencias online que creo pueden resultaros muy interesantes. Nunca hay que perder las ganas de superarse.
    Un saludo
    http://www.audalia.com/blog/2012/10/lumesse-learning-anticipandonos-al-cambio/

  3. Pingback: FACTORES DEL EXITO | 123TRIPLIKATE

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