ARTÍCULOS DE EXPERTOS

¿Por qué la gente se aburre tanto?

(Por Manuel Carballo, un  profesional “de alto vuelo” y un sabio sin alardes)

Manuel Carballo, en la actualidad coach ejecutivo y consultor en distintas materias, se dedica principalmente al desarrollo directivo. Ha sido Director Asociado en Actúa, Director Comercial en la Clínica Rúber,  Director General y Consejero de Previlabor y Laborservis,  Director Comercial de Sanitas S.A. de Seguros, Director Territorial de de Sanitas S.A. de Seguros, Director Especialista en Banca de Empresas del Banco Santander,  Director Comercial de Iberfrancesa de Leasing S.A., Director Territorial de GDS-Caixa de Barcelona. Ha desarrollado, además, varias posiciones en finanzas, contabilidad, auditoría interna y comercial en Grupo Asegurador Mapfre. Es Vocal en distintas comisiones en UNESPA. Patronal del sector asegurador. Miembro de AECOP, (Asociación Española de coaching). Profesor de coaching en la Universidad de Salamanca. Ponente en distintos eventos y organizaciones. Autor de numerosos artículos sobre Management, habilidades directivas y coaching. Mentor en el Programa Lidera patrocinado por ESADE y la CCAAMM.
Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por ICADE. Master MBA en Administración y Dirección de Empresas por el IE. Diplomado en Dirección de Empresas, (PDD) por el IESE. Diplomado en Alta Dirección de Empresas, (PADE) por el IESE. Master en Dirección de Recursos Humanos por el Colegio Oficial de Sociólogos de Madrid. Experto Universitario en Coaching por la Universidad Camilo José Cela. Master en coaching por la Universidad Camilo José Cela. Practitioner en Programación Neurolingüística, PNL por SCT Systemic, (Tim Ingarfield). Diplomado en Coaching Ontológico por Cocrear (Argentina).


En la canción canción “Per què la gent s´avorreix tant?”, J.M. Serrat cantaba hace treinta y un años:

“Si es verdad / que el futuro pende de un hilo delgado, /que la fe mueve montañas y tenemos / la vida por delante. Si es verdad / que merece la pena hacerlo bien / y que el trabajo dignifica, / ¿por qué la gente se aburre tanto?”

El aburrimiento en el trabajo es, según parece, un tormento generalizado. Además, en estos tiempos de crisis se agudiza la situación. Muchos que ante el aburrimiento diario en otros momentos habrían buscado otros trabajos alternativos y/o habrían emprendido su “propio proyecto”, hoy permanecen atados al puesto sólo por instinto de supervivencia.

Los psicólogos hablan del aburrimiento como un estado emocional de insatisfacción. Pero esa insatisfacción no está sólo en el tipo de actividad que hacemos, sino en la percepción que tenemos de la actividad que hacemos, y, esta es una de las claves; nuestra percepción. Hay trabajos que nos ilusionan y, otros tan monótonos y repetitivos que nos crean la sensación de pérdida del tiempo, y por tanto de la vida, que viene a ser lo mismo. Hay actividades que no nos interesan lo más mínimo, sin embargo las soportamos sólo porque a final del mes nos vence la hipoteca: Síndrome de Dependencia hipotecaria, SDH.

Cuentan que, a finales de 1960, un recién elegido presidente John Fitzgerald Kennedy visitaba la sede de la NASA en Cabo Cañaveral. Había prometido al país ganar la “carrera espacial” con la Unión Soviética. En una de esas visitas pidió que le presentaran a distintos responsables de los tramos del proyecto espacial. Conoció a Alan Shepard, astronauta que realizó el primer vuelo suborbital a bordo de la nave Freedom 7 que fue el primer norteamericano en subir al espacio. Más tarde formaría parte de los pocos que pisaron la Luna. Posteriormente conoció a distintos ingenieros, responsables de operaciones, supervisores de montaje, y otros técnicos. Cuando Kennedy les preguntaba por su trabajo unos le daban todo tipo de detalles sobre los distintos pasos que realizaban, otros sobre las operaciones que componían el proyecto, algunos sobre las dificultades y complejidades de la labor que hacían…

En un momento dado, Kennedy, al que le gustaba saltarse los convencionalismos y se interesaba por las versiones “no oficiales” de las cosas, vio a un hombre de pelo blanco, embutido en un mono de trabajo azul que pasaba una máquina aspiradora. Pensó que era responsable de la limpieza de aquel área y el presidente se acercó a él. Le dijo extendiéndole la mano:
– Y… usted…, ya veo que su trabajo al menos no es “tan complejo” para lo que me están contando hasta ahora…”. El hombre se quedó mirando fijamente al presidente y le contestó:
– No señor presidente, mi trabajo no es complejo pero es tan importante como cualquier otro…El presidente le preguntó:
– ¿Cuál es su responsabilidad exactamente? A lo que el hombre le contestó:
“Aquí, Sr. Presidente, estamos enviando un hombre a la Luna…” y no añadió más.

Mihaly Csikszentmihalyi, (“FLUIR, Una psicología de la felicidad”, Kairós, Barcelona-2008) nos habla de lo que define como estado de flujo. Ese estado aparece cuando nos encontramos en total concentración y comprometidos con la actividad. Tiene mucho que ver con el aquí y ahora de los orientales, y esto, a su vez tiene mucho que ver con cuando no estamos tan pendientes de nuestro ego y sus ocupaciones, y “estamos más a lo que estamos” y, “estamos más con los que estamos…”.

Parece, por lo tanto, que una de las premisas de no aburrirnos en nuestro trabajo y en nuestras actividades es “fluir” con ellas, o lo que es lo mismo, comprometernos con lo que hacemos.
Personalmente doy fe de esto. A la fecha, llevo trabajando ininterrumpidamente cuarenta y un años, de los cuales, treinta y seis lo han sido en empresas importantes con responsabilidad sobre equipos a veces numerosos. Cuando trabajo formando a directivos siempre me presento diciendo que “tanto tiempo en el campo, solo se aguanta permaneciendo sano mental y emocionalmente, pero sobre todo, gustando mucho lo que uno hace”. Y afirmo que “si no te gusta lo que haces hay que hacer algo, cualquier acción, menos aguantarse…”

En los últimos tiempos se ha acuñado una expresión que trata de recoger el significado de ser feliz en el trabajo. El happyshifting que viene a ser como un compromiso con el cambio pasando de la queja a la acción y de la parálisis al movimiento. Los happyshifters son personas que han decidido ser felices en el trabajo sabiendo que el trabajo ocupa más de un tercio de nuestra vida y que, como unidad que somos, si no estamos bien en una faceta de la vida, no estaremos bien como personas en ninguna otra.

No te creas la falacia de: “bueno yo en el trabajo estoy mal, pero luego me recuperaré con el resto de las actividades que haga”

Si tú, lector, quieres ser un happyshifter, o, dicho en plata, no quieres dejarte amargar la vida por el trabajo que hagas, ve pensándote las siguientes pautas a desarrollar en su vida. Pruébalas y, si no te van bien sigue buscando, pero no te dejes arruinar la vida ni por el trabajo ni por ninguna otra cosa. Actividades hay muchas posibles, vida solo una. El principal factor para que aumentes tus competencias y, que por tanto tu trabajo resulte más fácil, no consiste en tener habilidades prefijadas de antemano sino en comprometerte con ganas en conseguirlo.

La mayoría de la gente cree que el éxito es el precursor de la felicidad, y muy pocos se paran a pensar que es justo al revés: cuando aumentamos nuestra felicidad, aumentamos nuestros éxitos.

Por consiguiente, aumentará nuestra productividad y eso nos llevará a poder incrementar nuestra empleabilidad si es que deseamos cambiar de trabajo. Visto lo anterior, trabaja a fondo en tu felicidad y ésta te ayudará en tu trabajo. Busca una magnífica relación con los que te rodean, mantén el buen rollo. Trabaja en equipo, sé flexible. No des cuartelillo a los negativos, agoreros o chupaenergías. Aprecia lo positivo de tu trabajo, lo que te divierte, lo que te gusta, no te dejes bloquear por lo negativo. Sé activo, inventa, cuestiona, mantente informado de lo que pasa a tu alrededor, participa hasta donde sea posible. Influye todo lo que puedas. Juega todos los balones. Pide y pregunta lo que necesites saber. Busca tu desarrollo. Aprende todo lo que puedas de todo lo que puedas en relación con lo que rodea tu trabajo. Las limitaciones a nuestro desarrollo suelen estar más dentro de nosotros que fuera. Nadie puede impedir que aprendas con cualquier actividad. Solo tú. Haz lo que dices que vas a hacer. Genera confianza en tu entorno a través de la coherencia, (“hace lo que dice…”). Si algo no puedes hacerlo, no te comprometas. No entres en chascarrillos, comentarios de pasillo y cotilleos. Mantén tu atención en lo que tienes que hacer. Si practicas todo lo anterior, y muchas cosas más que se te irán desplegando, serás más feliz, y, aunque el trabajo sea el mismo, tú lo verás de forma diferente. Esto te abrirá otros horizontes.

No es un consuelo, es nuestra responsabilidad.

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6 pensamientos en “¿Por qué la gente se aburre tanto?

  1. Pingback: Tweets that mention ¿Por qué la gente se aburre tanto? « TALENTO -- Topsy.com

  2. Comparto al completo el contenido del artículo. Mi experiencia profesional, mucho más humilde que la tuya en la dirección de personas, me ha hecho ver que, además de ser muy importante la motivación e implicación de los empleados, es fundamental que los que dirigimos personas seamos unos happyshfter para transmitir esta filosofía de vida.Y digo de vida porque creo que las personas no somos compartimentos estancos.
    un afectuoso saludo y mis felicitaciones por el artículo.

  3. Magnífico articulo!!!, te felicito Manuel!!!, que pena que no tenga 40 años menos para aplicar todo lo que dices, me hubiese ahorrado muchos errores a lo largo de todo este tiempo. Comparto todo lo que dices y que aprendí en la escuela de la vida a “cabezazos”, pero “nunca es tarde… ” y siempre estamos aprendiendo.

  4. Excelente!!!es tan importante la percepción que se tenga del trabajo que se hace, eso también se puede aplicar a la vida en general. Me parece que se relaciona un poco a que de cierta manera somos creadores de nuestro entorno. Por ello alguien que se obsesiona con que su trabajo le aburre le es muy difícil sentir lo opuesto, condiciona a su mente a pensar de esa forma todos los días. Gracias por el artículo.

  5. Pingback: El desarrollo directivo ante el cambio de paradigma « TALENTO

  6. Resulta obvio que la implicación del empleado incide directamente en su productividad. Cuando estas motivado, el tiempo pasa volando y cualquier esfuerzo es bienvenido.
    Sentirte parte de tu trabajo es una bendición. Pero no todo depende de nuestra actitud.

    Hay procesos en los que no se percibe el producto final. Nunca se ven resultados más allá de tu cuota de producción.
    “Dicen que al fnal de la cadena de producción sale un coche, yo sólo conecto cables”.
    Las empresas olvidan a menudo que somos personas y no operarios numerados.
    Existen experiencias en las que los empleados pasan por diferentes puestos, incluidos puestos de mando. Sería interesante analizar como cambió la productividad tras esta estrategia novedosa.

    Detrás de muchos “vagos” hay personas desmotivadas con un potencial desaprovechado. También existen vagos, jetas y caraduras, no nos engañemos.
    Estos últimos necesitan más que otros leer este post.

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