MATA-TALENTOS

“Mata-talentos” 1: el huevo de la envidia

La verdad es que pican  los comentarios de pasillo tipo: “¿Ese?, un inepto con mucho marketing: un bluf”, “¿Esa?, una trepa, cuidadito con ella”, “¿Ese?, uuuuyyyy, si yo te contara”. Son perlas que venden a granel y hacen pupa a la reputación de esa persona… que curiosamente suele estar callada y trabajando.

Cuando me disponía a escribir algo sobre la envidia:  traidor taladro del talento propio y fumigador de la reputación ajena, leí un post de Francisco Alcaide y entonces la que sintió envidia fui yo (qué cosas), algo por el adelantamiento y mucho por  lo brillante del artículo. Y de “sana”, nada.

Así que me paré a pensar en el origen de tan inconfesable sentimiento y me remonté al “huevo” de donde sale el “pollito envidioso”, pues pensando, pensando, llegué al que me parece el factor común de las personas estructural o coyunturalmente envidiosas: el ansia de una justicia que han escrito ellas mismas. “Yo soy un máquina pero los demás me tratan como uno del montón.  Y encima tratan a Fulano como un máquina, que NO DEBERÍA tener ese status que me deja a mí a dos velas. NO-ES-JUSTO: claro, Fulano es un listo, un timador, y un jeta con dudosas intenciones“.

¿Qué pasa con éstas personas, las que sienten “soy una máquina” y el mundo les devuelve “eres del montón”? ¿Qué pasa con esa fisura entre cómo me siento y cómo me trata el mundo? Esa fisura mental impregnada de razonamientos falaces es el gérmen de la envidia, pues genera la frustración  de ver violada la justicia que uno se sacó de la manga.

“Quien destaca levanta envidia”, dice Alcaide, envidia que tiene su origen en ese oscuro anhelo de justicia que se agarra al corazón del envidioso como una sanguijuela, y le hace sentirse miserable: por algo en inglés la envidia se llama “envy”, y “heartburning”, más gráfico imposible. Por eso dice Alcaide en su post citando a Benavente: “Es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada“.

¿A que nadie dice en voz alta “me mata la envidia por Fulanito”?

Qué va, lo suyo es quitar mérito, relativizar logros, malmeter a un tercero dándole pistas, aprovecharse de conocer al envidiado para difamarle  “con criterio”, negar la buena fe del otro, susurrar ironías, ridiculizar una iniciativa, etc. Y es que todos tenemos un talón de aquiles al que es tan fácil como cutre disparar. Unos se comen la vida exponiéndose sin complejos, y otros  disparan desde el aquelarre que montan en la máquina del café o en una reunión formal, como  explican en esta original investigación: “Gossip at work: Unsanctioned Evaluative Talk in Formal School Meetings”.

Por envidia se invierte demasiado tiempo improductivo, se evidencia sin querer la propia mediocridad, y se consigue justo lo contrario de lo que uno se propone: no se destruye, se alaba al enemigo.

La envidia mata el talento del envidioso en su parte actitudinal, el no envidioso que se relaje y disfrute, pero por si acaso que desconfíe del que se sincera con él alegando injusticias, y con ello legitima la puesta a caldo del de al lado; que desconfíe del que pone sonrisa de vinagre cuando le pasa algo bueno. Ojo con el lastimoso que considera su papel en la vida un accidente por culpa de otros. Ojo con el justiciero que pone la justicia de su parte a punta de pistola. Ojo con el competente que parece que está por encima de miserias como la envidia, pero mientras  tanto lanza gas letal. Ojo con la mosquita muerta que parece que no se entera pero lanza granadas a discreción. Y más ojito todavía con el estrecho mental que escucha y compra las sentencias de alguno de los anteriores: tiene doble tarjeta roja.

Todas las “justicias subjetivas” tienen una vida muy compleja detrás, seamos comprensivos. Así que deja que te difamen, seguro que tienen razón. Mientras nadie pueda decir de ti que sientes “tristeza o pesar del bien ajeno” (envidia según la RAE), la justicia moral seguirá estando de tu parte.

Eduardo Press, compañero de LinkedIn, me enseñó este vídeo de Chimamanda Adichie: “El peligro de una sola historia”. Me gusta lo de “una sola versión crea estereotipos, y el problema de los estereotipos es que son incompletos”. Es largo pero viene al pelo. Disfrútalo.

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11 pensamientos en ““Mata-talentos” 1: el huevo de la envidia

  1. Marta, gracias por citarme a mí y al artículo. La verdad es que el tema de la envidia lo vengo observando desde hace mucho y es terrible. No es fácil de gestionar si una persona tiene sensibilidad, porque la envidia lleva a otras cosas como el odio, la ira, etc. La envidia es una derrota personal, la manifestación más evidente de que uno no está satisfecho con su vida. Lo más triste es que se da entre las personas más cercanas a uno: amigos, familia y compañeros de trabajo.
    Felicidades. Salu2.

  2. Marta, has tocado mi fibra sensible. Para mi la envidia es causante de muchos males propios y ajenos muchas veces buscado y otras por efecto de algo. Perdemos la percepción de nuestras envidias cuanto más envidiosos somos. Cuendo volvemos a la realidad nos damos cuenta del daño causado. Los que no vuelven a éste estado las primeras veces, nunca retornaran a la normalidad y la envidia se encallará en su espíritu y no habrá control de sus efectos . Es como los celos, siempre va a más. La envidia falsa para hacer daño es envidia verdadera siempre como tu dices. La envidia sana no existe, es envidia crónica. Caray que folosófico¡¡ Pensaré en ello.

    • Eduardo, muchas gracias por tu valioso comentario y por tu afectuoso mensaje de LinkedIn. Un tema complicado el de la envidia, que pertenece a la “vida cruda”, ¿verdad?
      Un saludo,
      Marta

  3. Marta: el “pecado” de envidia es quizás el más extendido y el que se considera siempre como típico de nuestro país. Estoy de acuerdo y siempre he pensado que los sentimientos de envidia corroen el alma y ciegan la mente para una exacta valoración de uno mismo y de los demás. Uno se ve siempre víctima de los acontecimientos y a los demás con méritos insuficientes para cualquier cosa.En definitiva,las valoraciones son siempre injustas lo que lleva normalmente al ataque solapado contra el prójimo, pues además el envidioso suele ser cobarde.
    Fray Luis de León,buen conocedor del alma humana,padeció la envidia de sus contemporáneos hasta que la Inquisición lo encarceló.Al salir de la cárcel,después de tres años,escribió uno de los mejores versos que conozco,tanto por su profundidad como por su contenido psicológico:
    “Aquí la envidia y mentira
    me tuvieron encerrado,
    dichoso el humilde estado
    del sabio que se retira
    de aqueste mundo malvado.
    Y con pobre mesa y casa
    en el campo deleitoso
    a solas su vida pasa
    con sólo Dios se acompasa
    ni envidiado ni envidioso”.
    ¿No da que pensar?

  4. Gracias José Luis,
    Qué bonito, poético e interesante lo que aportas. Y qué grandes verdades. No dejes de ayudarnos con tu inteligencia y “sabiduría cotidiana”, que en eso (y en todo lo demás…) eres un “crack” y un referente para muchos de nosotros.
    Un beso fuerte,
    Marta

  5. Marta, me ha gustado leer esta entrada de tu blog. Y me ha dado envidia, ya que está muy bien escrito. Pero es envidia sana, de verdad.

    Yo no escribo. Traté de hacerlo.

    Y hacerlo bien, si hubiera sido capaz, me hubiera llevado más tiempo del que estaba, en esos momentos, dispuesto a dedicar. Ahora ya no tengo tiempo. O lo dedico a otros menesteres.

    Me ha llamado la antención la definición que haces de las personas envidiosas “el ansia de una justicia que han escrito ellas mismas”.

    En mi opinión esa “justicia” suele estar más orientada a tratar de refrendar un reconocimiento público de la misma.

    A veces echo de menos a Don Quijote que decía algo así como “…yo sé quién soy…”

    Si nos reconocemos a nosotros mismos, en méritos y deméritos, no suele hacer falta buscar “justicia” más allá.

    Y ese equilibrio en en autoconocimiento, permite conocer los méritos de los demás.

  6. Mariano!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, qué sorpresa y qué ilusión verte por aquí!!!!!!!!!!!!!!
    Me encanta lo que dices, y por cómo te expresas deduzco que eres un crack escribiendo… anímate, date el gusto a ti y de paso nos lo das a los demás!!!
    Me has dado la idea de tomar el Quijote para un futuro post… buena idea, sí señor, es EL personaje.
    Espero que te vaya de lujo y estés contento con todo.
    Un beso fuerte
    Marta

  7. la envidia es el peor sentimiento que podemos tener…. que envidien tus logros tus metas que envidien verte brillar.
    nunca te dejes vencer por esas personas que no soprtan verte brillar nunca cambies…… y mucho menos por darle gusto alas persona lo que importa eres tu y que el mundo ruede

  8. Para mi , el que es justo , en el fondo busca que haya un halo de limpieza en sus alrededores, sino no aleardarìa, en todo caso buscarìa fama si quisiera alardear, sin embargo me parece a mi q busca q en sus alrededores haya alguien q juegue limpio!, para mi el justo suele trabajar, se forja para si mismo , para refinarse. No me gusta generalizar, pero lo oscuro no tiene nada q ver , uno se da cuenta del pecado, hay varios indicadores, pero no es lo unico el oscuro, porque tambien hay blancos cuya envidia se demuestra de otra manera, quizas de una manera mas solapada difìcil de ver … pero se termina viendo, tambien hay q fijarse en otras cosas, para mi el negro es un color muy bonito, es un color muy profundo, para mi es en la profundidad lo q por lo menos a mi me permite detectar lo notable. El justo suele buscar jugar limpio… y otras cosas!, el blanco y el negro siempre estan juntos, lo limpio y lo profundo…

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