Para desarrollar el talento

Yo de mayor voy a ser un “crack”

Me contaba hace días una compañera del gremio que, estando en un curso de desarrollo de liderazgo para veinte directivos, lanzó las siguientes preguntas con los siguientes resultados:

“¿Cuántos de vosotros os creéis capaces de escribir un poema?”. Levantaron la mano dos. “¿Cuántos de vosotros os creéis capaces de inventaros una canción?”. Levantaron la mano cuatro. “¿Cuántos de vosotros os creéis capaces de hacer un dibujo gigante, que ocupe una pared entera?”. Levantaron la mano cinco. “¿Cuántos de vosotros os creéis capaces de inventaros un disfraz y hacerlo?”. Levantaron la mano cuatro.

En vista del penoso resultado, mi compañera dijo, rotunda: Estas mismas preguntas las lanzamos ayer en una clase de segundo de infantil (niños de cuatro años), y TODOS levantaron la mano… en TODAS las preguntas”.

Pues hemos debido “perder mucho por el camino” para sentirnos tan POCO CAPACES, ¿no?: “no es eso, es que nos conocemos mejor“; “qué va, es la pereza“; “para nada, es la falta de tiempo“;  “no, reconozco que es el esfuerzo que conlleva aprender algo nuevo”. Pero qué “caraza” tenemos…

¿No será, entonces, que basamos nuestra valía de adultos en “lo bien” o en “lo mal” que hacemos las cosas, pues “como ya somos mayores”, no podemos permitirnos fallar?. Porque la pregunta no era “¿quieres hacerlo?”, “¿te gustaría?”, o “¿lo haces?”. No. La pregunta era: “¿te sientes capaz?”, y automáticamente me viene a la cabeza el gran profesional que soy, y no: “no me siento capaz de hacer algo diferente porque esto es lo que hago, esto es lo que sé hacer, y esto es lo que seguiré haciendo: que ya soy mayor para incluir nuevas habilidades y encima hacerlas medio bien”.

Todos queremos hacer algo nuevo pero cada vez nos vemos menos capaces: quien quiera llamarlo “falta de tiempo”, “pereza” o “esfuerzo excesivo”, que lo haga pero “no cuela”. ¿Qué imagen nos gusta más, el niño que se lanza a pintar un garabato y se siente Dalí, o el adulto autocrítico y pluscuamperfecto que, como no es Dalí, “ya no juega”?

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3 pensamientos en “Yo de mayor voy a ser un “crack”

  1. Felicidades por la reflexión provocadora y afinada
    Hay mucho miedo y mucha pose en determinados estamentos directivos. Parece como si la espontaneidad, la creatividad y la emoción no tuvieran ya su papel en la vida empresarial. Como si hubiera que asfixiar lo más genuíno del ser humano para llevar un desempeño adecuado en una organización. Entonces acaba ocurriendo que en nombre de la “responsabilidad” (que siempre disfrazamos de seria y poco alegre”), acabamos ahogando todas las “cualidades que nos vienen de fábrica” como la creatividad, la simplicidad, (distinto de la simpleza), las emociones, la espontaneidad el genuíno interés por la vida y las personas, la risa, el juego y la compasión (en su acepción auténtica y no como ñoñería que es como nos la suelen vender).
    Así, nos pasamos la vida enredados en “caducidades” (cosas, posiciones, poses) que acaban caducando siempre y dejamos de lado “lo definitivo” que es nuestra condición de humanos llenos de posibilidades y, por tanto de futuro.

  2. Por desgracia parece que actualmente lo que se premia en las empresas es la mediocridad: personas normales (estandar), que hacen lo que deben hacer, como lo deben hacer y que no se saltan los cánones establecidos. No apelo a comportamientos “anormales”, o que se salten las normas “a la torera”; simplemente creo que debemos tener claro si me apetece ser o hacer cosas diferentes (lo mas importante), y como cuando eramos pequeños: si me dejan……

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