ARTÍCULOS DE EXPERTOS/Para desarrollar el talento

Mi jefe: ¿Impulsor o castrador de talento?

(Por Miguel Ángel Martínez Gimeno)

Miguel Ángel Martínez ha sido asesor Internacional en la Gestión de Redes Comerciales, y Training Manager en diferentes empresas farmacéuticas, donde también ha ejercido como Director Comercial. Ha sido Responsable de Formación en Juste, S.A.Q.F. y Field Coach en Allergan, S.A.U. Experto en diseño e implantación de programas de desarrollo para mandos y directivos basados en el aprendizaje por la experiencia. Director en Actúa, especializado en Gestión del talento y desarrollo directivo.  Actualmente es colaborador de élogos, socio director de Guayed Consulting y  profesor, en el área de Comunicación, de los programas Máster para la Industria Farmacéutica impartidos en el CESIF, Centro de Estudios Superiores de la Industria Farmacéutica. Tiene estudios de Farmacia en el CEU y en la UCM.


En cualquier empresa, el desarrollo del talento para los jefes es una ardua tarea. Por exigencias del puesto todos quieren obtener resultados y beneficios, y zanjan cualquier crítica con un “para eso me pagan”.

Si todos hiciéramos, como sugería Mafalda en una de sus tiras, algo de “turismo interior”, vendrían a nuestra memoria jefes que recordamos como “buenos jefes” y otros que también pasean por nuestra historia ensombreciendo nuestros recuerdos profesionales. Aprovechemos esta estupenda circunstancia.

Ambas tipologías, los buenos y los malos jefes, nos han enseñado. Unos nos enseñan cómo hacer las cosas y otros cómo no hacerlas. Los primeros, los impulsores de talento, aquellos a los que creemos deberles algo de lo que somos, manejaron el talento que les rodeaba con equidad, equilibrando su búsqueda y su desarrollo. Fueron capaces de permitir que cada uno decidiera cuando estaban listos para decidir, les dejaban hacer cuando ya sabían hacer, no les dejaban de la mano si no sabían hacer, y les animaban a hacer cuando se debilitaban los ánimos. Compartían sin altanería, mostraban sin petulancia, ayudaban sin prepotencia y lo mejor, no les importaba dejarte volar. O sí, pero no te sujetaban. Algunos jefes eran tan humildes que hasta pensaban que estaban para ayudar. Tan humildes que preguntaban a quien sabían que podrían dar respuestas dignas de ser escuchadas, tan humildes que compartían de forma generosa y gratuita sus ideas, pensamientos y directrices sin pensar que eran absolutos. Edgar Alan Poe dijo que si tú tienes una idea y yo otra y la compartimos, ambos tendremos dos ideas. Y así eran nuestros superjefes: seguro que os pasan por la cabeza como si fueran un letrero luminoso.

Los otros, los castradores de talento, también nos enseñaron. Aquellos de quienes recordamos nefastos comportamientos en el análisis, gestión, aprovechamiento y distribución de talento, también nos enseñaron cómo no se debían hacer las cosas: cuando dudaban de los colaboradores sin darles la más mínima oportunidad de disipar esas dudas, cuando criticaban o elogiaban el talento de otros con la misma ligereza con la que eligen el postre. También cuando veían amenaza en el talentoso, desafíos en el equipo que colaboraba cohesionado y sobre todo, ostentaban falta de humildad en la gestión del talento ajeno (porque del talento propio ya hacían suficiente alarde) de forma que no transmitían, compartían ni facilitaban el trasiego del conocimiento, del reconocimiento y de las fortalezas de alguien que despunta.

Yo no quiero jefes así. Quiero jefes que utilicen la parte más creativa de sus colaboradores, desde la más visceral a la más analítica, de la más emocional a la más racional. Quiero que, si tengo que darle color a mi carrera profesional sea, como ya dijo E. Bono, con ayuda de un jefe que use una paleta que me ayude a sacar todos los colores de mi talento.

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9 pensamientos en “Mi jefe: ¿Impulsor o castrador de talento?

  1. Pingback: Tweets that mention Mi jefe: ¿Impulsor o castrador de talento? | TALENTO – blog de Marta Colomina -- Topsy.com

  2. Querido Miguel Angel,
    No podría estar más de acuerdo contigo… Y yo añadiría algo más, que tiene que ver con la gran diferencia entre los jefes talentosos y “el resto”… (me ahorraré el calificativo…): Son muy, pero que muy conscientes de la responsabilidad que tienen al influir positivamente sobre la carrera de sus colaboradores, y precísamente por eso asumen las consecuencias de que sus colaboradores… triunfen, y vuelen solos, busquen nuevos retos, o incluso les superen… Hay que ser muy valiente, y de una pieza como persona, para asumir esto…
    Qué importantes son los jefes “que te tocan”, y qué influencia tienen sobre tu futura trayectoria profesional para bien y para mal…
    Enhorabuena,
    Antonio.-

  3. Reyerísimo, ¡qué bien verte por aquí!
    Estoy de acuerdo contigo: qué importantes son los jefes que te dejan una huella positiva, y qué “taras” te dejan los “castradores”. Me dijeron una vez una frase que me encantó: “para ser generoso hay que ser muy valiente”. Lo aplico al post de Miguel Ángel… y al mismo Miguel Ángel.
    ¿O no??????
    Bs
    Marta

  4. Querido Miguel Angel,
    Tambien es interesante cómo reflejamos nuestro aprendizaje en nuestro comportamiento actual como jefes. En ocasiones los consultores castrados se convierten en gerente castradores, y eso es precisamente lo que debemos evitar.
    Un beso a todos

  5. Un crack!! y conociéndote, de más adentro no puede salir. Lo extendería a responsables de equipos deportivos, a padres…….no dejemos de aprender……e intentemos evitar lo que bien comenta Mónica, sencillamente, haciendo más turismo interior!!

  6. Querido excompi,
    No puedo estar mas de acuerdo contigo. Me asaltan Los mejores y Los peores recuerdos … Los castradores son definitivamente MALOS y Los impulsores definitivamente BUENOS. Pero he tenido algun jefe castrador, que era ulna bellisima persona y a la que recuerdo con mucho cariño, y algún impulsor capullo al que no me gustaría volver a cruzarme jamás.
    No sabría decirte que prefiero…

  7. Muy de acuerdo.
    …de todo se aprende. De los buenos jefes porque te dejan estar a su lado y de los malos porque …bueno, porque sí. Hay que saber adaptarse a “casi” todo, y no hay que convertirse en un “castrador de talento” si es eso lo que han intentado contigo. Las jefaturas reflejan cómo es el individuo que las regenta, y aunque, a veces, no puedes elegir a tu jefe, me consuela saber que el tiempo pone a cada uno en su sitio.
    A nivel personal me ha gustado este artículo, he caido por casualidad y me parece un articulista bastante bueno, claro, conciso y escueto. ¿Tiene más artículos?. Podría dedicarse a esto.

  8. Pingback: “Half a brain is enough: The story of Nico” | TALENTO – blog de Marta Colomina

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